miércoles, septiembre 5

VER AL HERMANO ES VER AL ESPÍRITU SANTO EN ÉL

Carlos tenía, en su cabecita llena de recuerdos, sensaciones alegres, otras tristes, otras dolorosas y otras muy delicadas. Veía a cada una de las personas según le habían originado alguna de esas sensaciones. A todas las había clasificado por el impacto que le hicieron y era su forma de conceptuarlas y definirlas. 

Desde su mirador infantil, sus sensaciones eran sus guías para comprender a las personas. Sin darse cuenta, las experiencias obtenían, así, una gran importancia en su vida. Con el paso de los años, reparó que cambiaban sus conceptos y sus formas de definir a las personas. 

En ocasiones confundía la timidez con intenciones equivocadas, la exageración con gentes de poca sensibilidad, la gente parlanchina con personas con poca profundidad. Pero, en muchos casos, se equivocaba. Reconocía que su mirada era siempre parcial, desde sus miedos, angustias, proyectos, anhelos y realidades culturales. 

Ahora veía que se podían tener unos ojos más completos, una mirada plena y una visión de la persona con mayor amplitud: 

“La manera de reconocer a tu hermano es reconociendo al Espíritu Santo en él. He dicho ya que el Espíritu Santo es el puente para la transferencia de la percepción al conocimiento, de modo que podemos usar los términos como si en verdad estuviesen relacionados, pues en Su Mente lo están”. 

“Esta relación no puede por menos que estar en Su Mente porque, de no ser así, la separación entre las dos formas de pensar no se podría subsanar”. 

“El Espíritu Santo forma parte de la Santísima Trinidad porque Su Mente es parcialmente tuya y también parcialmente de Dios. Esto necesita aclararse, no con palabras sino mediante la experiencia”. 

Carlos reconocía que con esa nueva visión podía descubrir en sus amigos, en sus conocidos, en las personas con las que mantenía contacto una visión distinta. Una línea eran sus percepciones de las personas. Otra línea era la transferencia de lo que captaba al nivel del conocimiento. 

Las percepciones nuestras no eran completas, ni acertadas en muchas ocasiones, ni bien comprendidas. Las percepciones debían ser interpretadas. Ahora con la seguridad de que el Espíritu Santo moraba en nuestros hermanos, las percepciones se transferían al conocimiento subrayando al Espíritu Santo en la persona.

martes, septiembre 4

LA VOZ FALSA

Sebas había tenido la experiencia de las dudas cuando sentía la influencia de la voz falsa en sus momentos de contrariedad. En sus momentos de paz era fácil detectar los movimientos y las propuestas de la voz falsa y contrarrestarlas con fuerza y con claridad. 

Los momentos de paz, de tranquilidad, de meditación eran fortalezas en la línea de la Voz del Espíritu Santo. Los momentos donde las presiones, las prisas, las angustias, las proyecciones torcidas, la voz falsa tomaba sin darse cuenta el mando y parecía que tenía razón. 

El cambio en los humanos era propio y natural en los seres humanos. Había muchas personas que lo sabían y cuando debían tomar decisiones decisivas se tomaban su tiempo y su paz para poder vislumbrar la mejor salida a las situaciones conflictivas. 

Siempre la fuente que pensaba debía contar con su apaciguamiento, con su tranquilidad, con su serenidad y con su sabiduría. Todos sabían que en momentos de confusión se podía llegar de inmediato a una conclusión. Lo que todos, en su imprudencia, también sabían esto: la precipitación equivocaba mucho. 

“Cuando te sientas tentado por la voz falsa, recurre a mí para que te recuerde cómo sanar compartiendo mi decisión, haciéndola así aún más firme”. 

“Al compartir este objetivo, aumentaremos su poder para atraer a toda la Filiación y para restituirla nuevamente a la unidad esencial en la que fue creada”. 

“Recuerda que ‘yugo’ quiere decir ‘unión’, y, ‘carga’ significa mensaje. Reformulemos la frase ‘Mi yugo es llevadero y mi carga ligera’ de esta forma: ‘Unámonos, pues mi mensaje es la Luz”. 

Sebas iba aprendiendo paso a paso cómo evitar tomar decisiones equivocadas sabiendo que podía contar con Jesús en esos momentos decisivos. La prisa por tomar decisiones desaparecía. No era una decisión personal. Era una decisión conjuntamente con Jesús. 

La idea de un yugo que contenía el cuello de dos bueyes era una ilustración nuestra. Una parte del yugo lo ocupábamos nosotros. La otra parte, Jesús. La unión se reflejaba en el plano físico. La unión se reflejaba en el plano de la mente, del espíritu, del interior. 

Toda la fuerza de la persona se perdía por sentirse en su soledad. Toda la fuerza se deshacía por contar únicamente con sus propias fuerzas. Todo error radicaba en dejar de lado la fuerza de Jesús (física en el plano físico, mental en el plano de la mente). 

De ahí, Sebas se daba cuenta de que la debilidad de las dudas surgía cuando la persona no contaba con la unión de dos mentes en una: la de Jesús y la nuestra.

lunes, septiembre 3

DESPERTAR CON JÚBILO

Adolfo se llenaba de seguridad. Escuchar cómo la Voz seguía proponiendo ideas y caminos era de gran ayuda. Era como una luz que alumbraba en su interior. Su lenguaje en primera persona era un remanso de paz y de tranquilidad. Era como sentir esa promesa que Jesús expresó antes de su partida de que estaría con nosotros siempre. 

La compañía, la sabiduría y los detalles que compartía le llenaban a Adolfo de una quietud interior que le hacía avanzar por veredas nunca imaginadas ni pensadas. Pero entendía que era algo que le hacía palpitar y descubrir detalles que necesitaba en su vida. 

La presencia de lo eterno se hacía vital en su vida. Todo vibraba con una fuerza especial y todo se alegraba en sones de hermosas melodías que bajaban desde su cabeza a sus pies en un regocijo estupendo. 

“Te he asegurado que la Mente que decidió por mí se encuentra también en ti, y que puedes permitirle que te transforme, tal como me transformó a mí. Esta Mente es inequívoca porque sólo oye una Voz y contesta de una manera”. 

“Tú eres la luz del mundo junto conmigo. El descanso no se deriva de dormir sino de despertar. El Espíritu Santo es la llamada a despertar y a regocijarse. El mundo está muy cansado porque es la idea del cansancio”. 

“Nuestra jubilosa tarea es la despertarlo a la Llamada de Dios. Todos responderán a la Llamada del Espíritu Santo, ya que, de lo contrario, la Filiación no sería una”. 

“¿Qué mejor vocación puede haber para cualquier parte del Reino que la de restituirlo a la perfecta integración que le devuelve la plenitud? Escucha sólo esto a través del Espíritu Santo en ti, y enseña a tus hermanos a escuchar tal como yo te estoy enseñando a ti”. 

Adolfo se llenaba de alegría. No era a través de esfuerzos, de cansancios, de agotamientos cómo se expandía el Reino de los Cielos. Se había quedado un tanto sorprendido con la frase del regocijo: “El descanso no se deriva de dormir sino de despertar. El Espíritu Santo es la llamada a despertar y a regocijarse”. 

Era algo muy distinto a como lo había concebido desde sus años infantiles y juveniles. Volvía a repetir la idea: “El descanso no se deriva de dormir sino de despertar”.

domingo, septiembre 2

ESCUCHAR LA SABIDURÍA



Rafa le había expresado al Eterno, en muchas ocasiones, que le gustaría escuchar Su Voz, sentir sus pensamientos y mantener una relación personal con Él. Un intercambio entre la criatura y su Creador. Una conversación entre dos mentes que se amaban y que se admiraban mutuamente. 

Con el paso de los años, fue descubriendo que la relación interactiva con el Creador era la confianza que había desarrollado con toda su fuerza. Las conversaciones, las preguntas, las nuevas ideas se llenaban de sugerencias y de respuestas. 

Rafa podía decir que nunca se había sentido solo en ese camino tan especial. Era como descubrir la fuente a través de ejercicios, rutinas eclesiásticas y creencias, a veces, distorsionadas. Pero, a pesar de eso, nunca faltaba a la cita, ni al encuentro ni a la respuesta frente a la pregunta necesaria y sincera. 

Había escuchado que Jesús era nuestro amigo. En su experiencia siempre lo había sentido a su lado. Cuando le hablaban de Él, siempre sentía que muchas cosas eran verdad por haberlas vivido; otras, no tanto, porque no iban por ese camino de comprensión y de experiencia. 

El gran tesoro que gozaba en su interior era difícil de compartir, pero era fácil de experimentarlo en compañía. Sentía algo especial cuando hablaba en primera persona. 

“Mi mente será siempre como la tuya porque fuimos creados iguales. Fue sólo la decisión que tomé lo que me dio plena potestad tanto en el cielo como en la tierra”. 

“El único regalo que te puedo hacer es ayudarte a tomar la misma decisión. Inherente a esta decisión es la decisión de compartirla, pues la decisión en sí es la decisión de compartir”. 

“Se toma mediante el acto de dar, y es, por lo tanto, la única alternativa que se asemeja a la verdadera creación. Yo soy tu modelo a la hora de tomar decisiones”. 

“Al decidirme por Dios te mostré que es posible tomar esta decisión y que tú la puedes tomar”. 

Rafa se quedaba totalmente impactado al escuchar con una sencillez divina las palabras de Jesús. No tenía ningún problema de identificarse con nosotros. No tenía ningún problema de identificarse con los principios divinos a los que se decidió. 

Murió porque siendo hombre se hacía Dios. Esa fue la razón de los poderes económicos y religiosos. Murió porque siendo Dios se identificaba con los marginados y expulsados de la sociedad a los que les devolvía la excelencia de su creación. 

El autentico Dios no estaba condicionado por las condiciones sociales de las personas.

viernes, agosto 31

UNA CUESTIÓN DE APRENDIZAJE

Esteban había desarrollado su capacidad de aprendizaje. Le encantaba descubrir nuevas leyes, nuevas relaciones, nuevas comprensiones. Cuando las entendía sentía una energía recorrer su sangre, sus huesos, sus músculos y sus nervios. Una alegría indecible palpitaba en su interior. 

Era una especie de éxtasis que le catapultaba hacia lo desconocido. Sentía, en esos momentos, que la persona había nacido para aprender, para crecer en su conocimiento y para tener idea cada vez más amplia del mundo que le rodeaba por doquier. 

Aprendía de las personas mayores, aprendía de los libros, aprendía de la naturaleza, aprendía de sus conversaciones. Siempre se destacaba algo nuevo que le daba esa chispa de vida que podía comprender en las palabras de Jesús: ‘He venido para que tengan vida y vida en abundancia’. 

Parecía que aprender era el secreto de superar nuestras limitaciones, nuestros momentos de desfallecimiento y nuestra falta de esperanza. Conocer, ampliar, llenar el alma de nuevas propuestas era lo más hermoso que tenía. Disfrutaba de esas experiencias con sus amigos y con ciertas personas profundas. 

“El Espíritu Santo es tu Guía a la hora de elegir. Reside en la parte de tu mente que siempre habla en favor de la elección correcta porque habla por Dios. Él es el último nexo de comunicación que te queda con Dios, comunicación que puedes interrumpir, pero no destruir”. 

“El Espíritu Santo es el vehículo mediante el cual la Voluntad de Dios se cumple así en la tierra como en el cielo. Tanto el Cielo como la tierra están en ti porque la llamada de ambos está en tu mente”. 

“La Voz de Dios procede de los altares que le has erigido a Él. Estos altares no son objetos; son devociones. Sin embargo, ahora tienes otras devociones. Tu devoción dividida te ha dado dos voces y ahora tienes que elegir en cuál de los dos altares quieres servir”. 

“La llamada que contestas ahora es una evaluación porque se trata de una decisión. La decisión es muy simple. Se toma sobre la base de qué llamada es más importante para ti”. 

Esteban estaba muy contento. Había descubierto que la vida espiritual, la vida del alma, la vida superior de una persona entraba de lleno, también, en el campo del aprendizaje. La mente podía comprender y podía elevarse por ese camino como lo hacía con otros temas. 

La mente, el espíritu, pasaban por el filtro de la comprensión y el aprendizaje y la persona se elevaba de una forma natural.

jueves, agosto 30

LA VOZ NO ES ARROGANTE

Santiago en su niñez había quedado impresionado oyendo hablar una persona adulta con una gran fuerza en su voz que inspiraba miedo y temor. Escuchaba a las personas decir que era un señor arrogante cuando se había marchado. Lo cierto era que no estaba seguro si esa voz nacía de la seguridad interna que nadie debía discutir o de un exceso de autoridad. 

Santiago reconocía que él no tenía muchas seguridades. Dependía de los adultos para orientarse en muchos temas. El respeto a los mayores era algo que se palpaba en el aire. Él, como niño, no podía por menos que respetar esa voz tan intimidante y nada más. 

Le repelía un poco, pero quién era él para atreverse a decir nada. Las caras de muchas personas quedaban con un rictus nada agradable. La preocupación navegaba por los aires e invadía a todas las personas presentes en su discurso. Eran tiempos de obligaciones y no de motivaciones ni de respetos. 

Con el paso del tiempo fue aprendiendo que se podía hablar con seguridad, pero sin intimidar, con seguridad, pero sin acusar, con seguridad, pero motivando a los demás. Esa seguridad unía. La aparente seguridad de aquel hombre no buscaba la unión. Más bien buscaba el miedo y la coacción. 

“La Voz del Espíritu Santo no da órdenes porque es incapaz de ser arrogante. No exige nada porque su deseo no es controlar. No vence porque no ataca. Su Voz es simplemente un recordatorio”. 

“Es apremiante únicamente por razón de lo que te recuerda. Le ofrece a tu mente el otro camino, permaneciendo serena aun en medio de cualquier confusión a que puedas dar lugar”. 

“La Voz que habla por Dios es siempre serena porque habla de paz. La paz es más poderosa que la guerra porque sana. La guerra es división, no expansión. Nadie gana en la batalla”. 

“¿Qué saca un hombre con ganar el mundo entero si con ello pierde su propia alma? Si le prestas oídos a la voz que no debes, pierdes de vista a tu alma. En realidad, no puedes perderla, pero puedes no conocerla”. 

“Por lo tanto, te parecerá que la has ‘perdido’ hasta que elijas correctamente”. 

Santiago, después de leer el párrafo, entendía mucho mejor la diferencia entre el conocimiento, la motivación, la unión y la separación, la arrogancia y la degradación. 

Se podía estar seguro sin oprimir ni amenazar. Sabía que en algunos círculos se tildaba de cobardía esa actitud. Sin embargo, la valentía no era la separación y la degradación de la otra persona. Sabía muy bien que aquel que degradaba a otro ser humano era porque el que atacaba estaba degradado. 

El camino de la unión era eterno. El otro era coyuntural.

miércoles, agosto 29

EL PODER CREATIVO NO ELIGE

Pablo siempre se había quedado sorprendido ante las evidencias que se desplegaban ante sus ojos cuando tenía que elegir entre dos soluciones y ninguna de ellas le llenaba, le dejaba en paz. Elegir en esas ocasiones era ir de mal en peor. Las dos tenían sus pros y sus contras. 

Era un placer encontrar cómo encontrar una tercera vía que nadie se había planteado. Una solución nueva que llenaba los corazones. Pablo recordaba con emoción el problema que se le presentó a Salomón ante dos madres que se arrogaban ser la auténtica progenitora del hijo viviente. 

El otro hijo había muerto. Una decisión difícil para ejercer la justicia y, sobre todo, la verdad. La fuerza de las madres era auténtica. No se podía poner en duda. Las dos sabían de llevar en el seno a esa criatura que le había dado la razón de ser de su maternidad. 

El niño no podía decir, ni hablar, ni compartir con Salomón quién era su madre. Una solución disparatada resolvió la cuestión. ‘Cortad al niño en dos mitades y dadle la porción a cada una de ellas’. La actuación de las dos madres ante la solución las identificó por completo. 

Su auténtica madre prefirió que su hijo viviera. Ella le había dado la vida y deseaba que viviera, aunque fuera con otra persona. La vida era lo máximo para aquella madre. La otra sintió un alivio. Había perdido a su hijo y deseaba que la otra madre pasara por la misma experiencia. Se calló y esperó que se ejecutara la orden. 

Salomón lo tuvo fácil entonces. La auténtica madre había hablado. No había que elegir entre dos posibilidades. Una tercera totalmente creativa tomaba su lugar y deshacía el problema. 

“El Espíritu Santo te insta tanto a recordar como a olvidar. Has elegido estar en un estado de oposición en el que los opuestos son posibles. Como resultado de ello, hay ciertas decisiones que tienes que tomar”. 

“En el estado de santidad la voluntad es libre, de modo que su poder creativo es ilimitado y elegir no tiene sentido. El poder de elegir es el mismo poder que el de crear, pero su aplicación es diferente”. 

“Elegir implica que la mente está dividida. El Espíritu Santo es una de las alternativas que puedes elegir. Dios no dejó a Sus Hijos desconsolados a pesar de que ellos decidieron abandonarlo”. 

“La Voz que ellos pusieron en sus mentes no era la Voz de Su Voluntad, en favor de la cual habla el Espíritu Santo”. 

Pablo se regocijaba interiormente ante la decisión de Salomón frente a las dos madres. El conocimiento divino, la voluntad divina, sabía cómo actuar. Sin duda, la Voz Divina a través del Espíritu Santo era tan necesaria porque así no se elegía. 

Las mismas madres, con su reacción, demostraban de una forma tranquila y sosegada, quién era la auténtica madre. No había que elegir. Y ese era el poder creativo maravilloso que La Voz del Espíritu Santo compartía.